"Terrenal paraíso, ¿eres España?"
‘Coplas y danzas del Dos de Mayo’
Grupo de música antigua Axivil - Corral de Comedias - Alcalá de Henares - 3 de marzo de 2006
Intérpretes: Isabel Álvarez (soprano) Cesar Carazo (tenor) Carlos Gallifa (violín) Marcelino García (violín) Javier Aguirre (violonchelo) Manolo Rodríuguez (flauta) Mª José Martín (danza, castañuelas y coreografías) Alfonso González (danza y castañuelas) Felipe Sánchez Mascuñano (Guitarra barroca)

Ir a un concierto invitado, muchas veces predispone a aceptar las bondades de los intérpretes, el contenido, lo seleccionado. Otras veces, es la propia predisposición del oyente (en este caso la mía) la que anula cualquier atisbo de crítica. Siento mucho haber ido tan predispuesto a este excelente concierto. Desde hace unos meses son sus dos últimos discos (de los que ya hablé un día aquí) los que más escucho y me encantan. Han sido un auténtico descubrimiento.
No era la primera vez que disfrutábamos del Corral de Comedias de Alcalá. Un entorno privilegiado para escuchar cualquier tipo de música. La última vez fue el Sr. Savall y sus músicas de El Quijote. Lleno entonces hasta los topes por esa espiral de “marketing” de la que sólo él es capaz de imbuir a sus acólitos. Todo lo demás de aquel concierto, ¡ufff! (¿se retirará ella alguna vez?), prefiero no comentarlo.
Aquí, en mi querido concierto del viernes, restaban 5 minutos para el comienzo y sólo habíamos entrado a la sala unas 25 personas. Empezó el concierto y conté a unas 29. 29 personas para un concierto de Axivil, en una sala como el Corral de Comedias, en una ciudad Patrimonio de la Humanidad como lo es Alcalá de Henares. ¿Enojo?, mucho. ¿Tristeza?, también. Mientras, fuera, la calle estaba abarrotada de gente, ajenos a lo que iba a suceder en aquel teatro. Teatro que, seguramente, muchos de los alcalaínos ni saben dónde está ni cómo se llama. Eso sí, seguro que sí saben de qué pueblo es el ganador del último Gran Hermano, cuántos puntos le saca el Barça al Real Madrid, y la nueva talla de pecho de Yola Berrocal. Lo siento, pero me fastidia que esto sea así.
En el concierto se sucedieron prácticamente todas las pistas del disco de “La Música en Tiempos del Motín de Aranjuez” y alguna adicional. Todo ello aderezado con dos bailarines que ofrecieron coreografías de seguidillas, sevillanas goyescas, escuela bolera, etc. Una delicia. Al final, aunque pocos pero muy animados, los asistentes no paramos de aplaudir. Aunque sea para algunos una aberración, me encanta aplaudir en los conciertos cuando una pieza-canción-movimiento es bueno. La música es para disfrutarla y a un concierto hay que ir a disfrutar. Por cierto, tuve la oportunidad de saludar al tenor César Carazo (“el marinero del alma”). La casualidad hace que tengamos amigos comunes zanfoneros (y es que el mundo de las zanfonas es diminuto). Además le recordé que la primera vez que disfruté de su peculiar voz fue hace más de 10 años en unas Ensaladas de Mateo Flecha en la Juan March (otro concierto de los buenos, buenos).
En fin, un concierto “privado” para recordar en un contexto para olvidar. Los que allí estuvimos lo tenemos bien claro. Y en nuestra cabeza, ante la adversidad el mejor de los remedios: ¡Trípili, trípili, trápala!
Grupo de música antigua Axivil - Corral de Comedias - Alcalá de Henares - 3 de marzo de 2006
Intérpretes: Isabel Álvarez (soprano) Cesar Carazo (tenor) Carlos Gallifa (violín) Marcelino García (violín) Javier Aguirre (violonchelo) Manolo Rodríuguez (flauta) Mª José Martín (danza, castañuelas y coreografías) Alfonso González (danza y castañuelas) Felipe Sánchez Mascuñano (Guitarra barroca)

Ir a un concierto invitado, muchas veces predispone a aceptar las bondades de los intérpretes, el contenido, lo seleccionado. Otras veces, es la propia predisposición del oyente (en este caso la mía) la que anula cualquier atisbo de crítica. Siento mucho haber ido tan predispuesto a este excelente concierto. Desde hace unos meses son sus dos últimos discos (de los que ya hablé un día aquí) los que más escucho y me encantan. Han sido un auténtico descubrimiento.
No era la primera vez que disfrutábamos del Corral de Comedias de Alcalá. Un entorno privilegiado para escuchar cualquier tipo de música. La última vez fue el Sr. Savall y sus músicas de El Quijote. Lleno entonces hasta los topes por esa espiral de “marketing” de la que sólo él es capaz de imbuir a sus acólitos. Todo lo demás de aquel concierto, ¡ufff! (¿se retirará ella alguna vez?), prefiero no comentarlo.
Aquí, en mi querido concierto del viernes, restaban 5 minutos para el comienzo y sólo habíamos entrado a la sala unas 25 personas. Empezó el concierto y conté a unas 29. 29 personas para un concierto de Axivil, en una sala como el Corral de Comedias, en una ciudad Patrimonio de la Humanidad como lo es Alcalá de Henares. ¿Enojo?, mucho. ¿Tristeza?, también. Mientras, fuera, la calle estaba abarrotada de gente, ajenos a lo que iba a suceder en aquel teatro. Teatro que, seguramente, muchos de los alcalaínos ni saben dónde está ni cómo se llama. Eso sí, seguro que sí saben de qué pueblo es el ganador del último Gran Hermano, cuántos puntos le saca el Barça al Real Madrid, y la nueva talla de pecho de Yola Berrocal. Lo siento, pero me fastidia que esto sea así.
En el concierto se sucedieron prácticamente todas las pistas del disco de “La Música en Tiempos del Motín de Aranjuez” y alguna adicional. Todo ello aderezado con dos bailarines que ofrecieron coreografías de seguidillas, sevillanas goyescas, escuela bolera, etc. Una delicia. Al final, aunque pocos pero muy animados, los asistentes no paramos de aplaudir. Aunque sea para algunos una aberración, me encanta aplaudir en los conciertos cuando una pieza-canción-movimiento es bueno. La música es para disfrutarla y a un concierto hay que ir a disfrutar. Por cierto, tuve la oportunidad de saludar al tenor César Carazo (“el marinero del alma”). La casualidad hace que tengamos amigos comunes zanfoneros (y es que el mundo de las zanfonas es diminuto). Además le recordé que la primera vez que disfruté de su peculiar voz fue hace más de 10 años en unas Ensaladas de Mateo Flecha en la Juan March (otro concierto de los buenos, buenos).
En fin, un concierto “privado” para recordar en un contexto para olvidar. Los que allí estuvimos lo tenemos bien claro. Y en nuestra cabeza, ante la adversidad el mejor de los remedios: ¡Trípili, trípili, trápala!

4 Comments:
y yo mientras ...
¡¡ me lo perdí !!
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ma, at marzo 06, 2006 11:13 PM
Oye, ¿lo del pepino gigante bajo las piernas de Pepe Botella tiene algún significado oculto?
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mefistófeles, at marzo 07, 2006 2:53 PM
guauuu
esto ya va teniendo otra pinta ...
me gusta ;)
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ma, at marzo 08, 2006 12:00 AM
pues no veas para cambiar el fondo de la cabecera. ¡Una odisea!
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angeldavid, at marzo 08, 2006 8:35 AM
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