Musica Vitae

13 junio 2006

un adiós y un hola

Ha llegado el momento de cambiar.
Necesitaba algo más de libertad.
Poder hacer lo que realmente quiero.
Aquí digo adiós a Blogger.com.
A partir de hoy, este blog se traslada a
http://www.musicavitae.es/blog


Y dentro de muy poco toda la página estará en marcha.
Para hablar de discos y conciertos.
Para disfrutar de la música.

Un saludo a todos

(Perdonad si hay algún fallo técnico estos días en la nueva página. Todo es tan complicado)

07 junio 2006

Sensaciones

David Helfgott en concierto, Auditorio Nacional, 2 de junio de 2006

David Helfgott nació en 1947, de padres emigrantes polacos en Australia. Desde pequeño su padre consiguió, con mano de hierro, que se fuera haciendo un hueco en los concursos juveniles de piano, ganando todos los principales de aquel entonces en Australia. Gracias a su extraordinario talento, recibe una beca del Royal College of Music de Londres, trasladándose a la capital británica. Es allí donde sufre una especie de colapso cerebral que le mantendrá en la oscuridad durante más de 10 años. Ahí es donde comienza la leyenda de David. Apartado de la sociedad, olvidado por la crítica y en un estado mental prácticamente de psiquiátrico este hombre mantuvo intacto su genio musical.
El programa firmado

En ese estado de total paranoia ha conseguido mantener una exquisita y virtuosa forma de tocar el piano. ¡Es una delicia verle tocar! Murmulla, se mueve, ríe, va cantando las notas con la voz, abraza al público entre pieza y pieza, salta, corre por el escenario..., pero siempre bajo la atenta mirada de la persona que le sacó del olvido y recondujo su vida: su mujer. Ella, tras el escenario, le hacía señas, señas de ánimo, señas de un cariño enorme.
Hay conciertos inolvidables. Éste ha sido uno de ellos. Pasé al camerino para saludarle. Me abrazó, me preguntó mi nombre, tocó Liszt para los que estábamos allí con él en el camerino. Un auténtico lujo.


Sainetes de Ramón de la Cruz, Compañía Nacional de Teatro Clásico, Teatro Pavón, 4 de junio de 2006

El siglo XVIII español. El gran olvidado. Aquel siglo en el que parece que no hubo nada. ¿Es que no hubo nada? Estamos asistiendo a un resurgir, a una explosión de obras, de piezas, de música, como antes no se había conocido. Los sainetes eran aquellas pequeñas obritas que se representaban en los intermedios de las obras mayores. Estaban llenas de costumbrismo, de temas sociales candentes, de humor y, sobre todo, de música.

Estar en el teatro ya es algo sensacional, pero que los músicos comiencen tocando la "Música Nocturna" de Boccherini es...., indescriptible. Dos violines, un violonchelo y un pianoforte. Veinte actores en escena representando cuatro sainetes . El mejor, sin dudas, "El almacén de novias", aunque los otros también fueron muy buenos. Y música, mucha música, y canciones (hasta cantaron el Trípili)

Uno no está preparado para tantas sensaciones de golpe.

Una escena del "Almacén de novias"

Parte de los violines del sainete "La tragedia de Manolo"

Los músicos

02 junio 2006

Shine




Siempre recordaré esa escena en la que Geoffrey Rush saltaba y saltaba sobre una cama elástica mientras sonaba el "Nulla in mundo pax sincera" de Vivaldi. Siempre recordaré cómo vi aquella película casi por azar. Aquella gran película.

Hoy, en el Auditorio Nacional, voy a disfrutar del mismísimo David Helfgott, de su piano, de su famoso Concierto nº 3 de Rachmaninov y, quizás, de un poco de su locura.

26 mayo 2006

El cantar tiene sentido

"El cantar tiene sentido" (Homenaje a Chicho Sánchez Ferlosio), Amancio Prada, Teatro Español, 25 de mayo de 2006. Amancio Prada (voz, guitarra y zanfona), Pedro Navarrete (piano), HilaryFielding (violonchelo), J.P. Cornejo (acordeón), Baldo Martínez (contrabajo), Luis Delgado (percusiones, salterio e instrumentos tradicionales)



Fue en 1994 cuando tuve la suerte de asistir por primera vez a un concierto de Amancio Prada. Aquel Teatro de Madrid recién inaugurado sirvió como entorno magnífico para el estreno en Madrid de su excelente disco "Emboscados". Cuco Pérez, una jovencísima y desconocida Clara Montes, Luis Delgado, etc, etc. Una escenografía inolvidable de motivos vegetales que iban cambiando, cual estaciones, siguiendo esa extraordinaria y delicada música que es el viaje de "Emboscados". Aquel fue un concierto magnífico en su primera parte (Emboscados) y más magnífico aún en la segunda (sus grandes éxitos). El "Lelia Doura" que cantó con Clara Montes fue de lo más emocionante que he escuchado nunca.

Después he intentado serle fiel en todos los conciertos que ha dado en Madrid. En los conciertos de Amancio Prada siempre asistimos a dos espectáculos paralelos: el musical y el (así lo llamo) humorístico. Y es que las historias que intercala entre canción y canción son geniales. Ayer las historias sobre Chicho, hace un tiempo aquellos relatos cortos de Cunqueiro, más atrás las historias de su infancia..., todas siempre entrañables y llenando el patio de butacas de carcajadas.

Tras el repertorio de rigor, los necesarios "bises" de sus grandes éxitos y, al final, su zanfona, esa zanfona que cualquier zanfonista mataría por ella. Una noche emocionante. Gracias Amancio.

23 mayo 2006

Tí Theotóke

Curso de cantos litúrgicos bizantinos, 20-21 de mayo, Casavieja (Ávila), organizado por la Asociación Ibérica de la Zanfona (AIZ).

Bastante lío tenía con lo que he aprendido hasta ahora en lenguaje musical como para afrontar nuevos y complicados retos, pero, ¡qué más da!, ¡la vida sólo se vive una vez!
Agradezco a mi asociación (la AIZ) el que haya introducido esta novedad en nuestro curso de primavera. Allí estábamos, con Frédéric Tavernier, nuestro profesor. Uno de los mayores especialistas en canto bizantino.

Sesión de trabajo

¿Nuevos y complicados retos?, pues sí. ¿La escritura musical bizantina?, un auténtico galimatías, pero nos daba un poco igual. El albergue de Casavieja es ideal para muchas cosas, pero para música como ésta aún más. Aprender a leer esta especie de partituras diabólicas ha sido una dura tarea. Estar bajo árboles centenarios, rodeados de naturaleza escuchando y cantando con Frédéric ha sido algo totalmente terapéutico.

Nuestra "partitura"

Por la noche, la fiesta de siempre: zanfonas, guitarras, acordeones, txistus, panderos, dulzainas, albokas, cantos con algún vino de más… Estar entre amigos siempre es agradable. ¿El próximo curso?, estoy deseando que por fin podamos hacer uno de polifonías corsas. Gracias a todos.

Una alboka

Elena y sus aragoneses en plena faena

Germán con una guitarra barroca

Un ttun-ttun

La zanfona de Ann-Lise

18 mayo 2006

El maldito "Código Da Vinci"

Hubo una vez un genio. Hubo una vez un inventor. ¿El verdadero Código Da Vinci?, ¡qué más da!, no tiene que venir ningún novelista de libro para llevar en el metro ni ningún gurú de Hollywood para recordármelo.

Hubo una vez un artista. Hubo una vez un hombre renacentista y humanista. Hoy hay negocio, ignorancia, desconocimiento de la Historia, mala prosa, intereses, "marketing". Por favor, dejemos en paz a Leonardo.

El verdadero Da Vinci está en cosas como en este acertijo musical suyo:
"Amore sol la mi fa remirare, la sol mi fa sollecita".
(Sólo el amor me hace recordar, solo él me despierta)
¿Precioso no?

08 mayo 2006

Amelie y la caja de los tesoros

Si pudiésemos resumir nuestra vida en una serie de acontecimientos, de recuerdos, de sensaciones, de tesoros, y tuviésemos que meterlos en una caja, esconderla tras un muro y que alguien, dentro de muchos años, la encontrara, ¿qué meteríamos?, ¿qué es lo que nos define?, ¿qué marcó el antes y el después?, ¿de qué prescindiríamos?, ¿cómo nos gustaría que nos conocieran? Quizá eso fue lo que más me gustó de la película “Amelie” (bueno, su música también). Ese momento en el que la protagonista encuentra aquella antigua caja de tesoros de un niño proponiéndose a partir de entonces buscar a su dueño en el presente. Para mí, la escena más emocionante de toda la película.
Un tesoro, un momento, un objeto, un recuerdo, un adiós…, tengo claro qué metería: mi pluma de caligrafía, un disco del “Atrium Musicae”, la maravillosa primera carta que me escribió mi mujer, un “clik” de Famobil, una foto con mis amigos Jorge, Juanjo, Luismi y Martín, el corcho del Vega Sicilia que me bebí el 1 de enero del 2000…, no sé, es difícil. También sé que metería una partitura de alguna de las canciones que preparé con Clara, porque todas también son un tesoro y me traen y traerán muy buenos recuerdos.

Este “post” se lo dedico a Clara, con una mezcla de pequeña tristeza y gran alegría. Por esa nueva etapa que comienza en Alemania y por todos estos meses de tresillos, síncopas, soles, “moles”, “siles”, digitaciones de persona “no humana”, cantos de “castrati”, intervalos y dictados de niño de 6 años que me ha hecho pasar tan fantásticamente.

¡Hurra por ella!, ¡Hurra por la música!